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Recopilación de Iván Santandreu
Findhorn
es una bahía azotada constantemente por vientos fríos sobre
una “tierra” que consiste principalmente en arena y grava.
En palabras de los protagonistas de esta historia, “un lugar
extremadamente feo” y que fue transformado en un vergel
gracias a la ayuda de los ángeles. Una historia real que
parece sacada de un cuento de hadas y que ha sido
documentada por la BBC y The History Channel.
“En 1966, nosotros, y Peter en particular, terminamos con
nuestra existencia casi ermitaña y comenzamos a viajar por
Gran Bretaña. Conocimos gente, les contamos de nosotros y de
nuestra huerta, y empezaron a visitarnos en Findhorn. Todos
llegaban atraídos por la vitalidad de las plantas y el color
vibrante de las flores; y a aquéllos con experiencia en
huertas, les asombraba e intrigaba que ese suelo y ese clima
pudieran producir especímenes tan excelentes. Algunos
visitantes, a quienes atraía nuestra forma de vida, se
unieron a nosotros y nuestro grupo comenzó a crecer. No
mencionamos nuestra cooperación con los espíritus de la
Naturaleza a personas ajenas a nuestro grupo, sino hasta que
recibimos la visita de Sir George Trevelyan, versado en
asuntos tanto espirituales como del suelo. Sir George aceptó
nuestra explicación, nos urgió a escribir sobre nuestro
experimento y contribuyó con un prólogo, en el cual, después
de elogiar la huerta y decir que había hecho falta algo más
que buen abono, expresó:
‘Los antiguos, por supuesto, aceptaban el reino de los
espíritus de la Naturaleza sin cuestionarlo, como un hecho
de visión y experiencia directos. Los devas y los
elementales están trabajando con la ley de Dios en el
crecimiento de las plantas. El ser humano está continuamente
violándola. Con todo, su deseo es trabajar en cooperación
con el hombre, a quien le ha sido dada la tarea divina de
cuidar de la Tierra. Por generaciones, el humano las ha
ignorado y hasta ha negado su existencia. Ahora, un grupo de
individuos conscientemente los invita a su huerta.
Literalmente, ellos están demostrando que el desierto puede
florecer en una rosa. También muestran a qué paso asombroso
puede lograrse. Si esto ocurre tan rápidamente en Findhorn,
puede hacerse también en el Sahara. Si suficientes personas
pudieran realmente comenzar a usar esta cooperación
conscientemente, los alimentos podrían crecer en grandes
cantidades en las regiones menos fértiles.’
“Vinieron más expertos en horticultura –incluido el profesor
Lindsay Robb, un consultor de la British Soil Association
(Asociación Británica de Suelos). Con antecedentes en
agricultura, conservación y nutrición, había actuado como
consultor para las Naciones Unidas y otras organizaciones en
varios lugares alrededor del mundo. Él también estaba
asombrado por la huerta, y escribió:
‘El vigor, salud y florecimiento de las plantas en esta
huerta a mediados del invierno, en tierra que es casi arena
polvorienta árida, no pueden explicarse con la aplicación
moderada de abono, ni tan siquiera con la aplicación de
ningún método conocido de cultivo orgánico. Hay otros
factores y éstos son vitales…es la expresión práctica de una
filosofía que podría ser la forma suprema de la sabiduría...
y la libertad.’
“Fue la realidad del crecimiento de la huerta lo que nos
convenció de la existencia de los devas. De esto, surgió un
nuevo método de horticultura, y una comprensión más profunda
de la vida en su totalidad. Aprendíamos de los primeros
principios del trabajo grupal la importancia de cooperar no
sólo con la Naturaleza, sino también entre nosotros. Estaba
la interacción entre lo que las fuerzas de la Naturaleza
decían a través de mí, la aplicación que de esto hacía Peter
en la huerta, y la orientación de Eileen animándome y
confirmando los actos de Peter. Estaba la interacción de
nuestras personalidades y, sobre todo, estaba el deseo
individual de cada uno de nosotros de movernos con nuestros
aspectos más elevados. Aunque ocasionalmente surgiera alguna
tensión, estábamos aprendiendo cómo combinar nuestra
comprensión práctica en un todo creativo. A medida que Peter
se transformaba en un horticultor a través de la práctica,
los devas comenzaban a relacionarse más y más como
educadores. De la misma forma en que nos enseñaron a ver los
aspectos más sutiles de la Naturaleza, nos enseñaron cómo
vivir en contacto con los aspectos más sutiles de nuestro
propio ser.
Findhorn Hoy
Para principios de los 70, llegaron más personas para ser
parte de esta comunidad espiritual, o al menos para
presenciar la verdad de la conciencia de co-creación con el
Espíritu. Algunos de los que se quedaron cambiaron el centro
de interés hacia la construcción de una comunidad y una
escuela para enseñar lo que los fundadores iniciales habían
estado aprendiendo. La comunicación de Dorothy con los devas
había ido más allá de las cuestiones pragmáticas del jardín,
para expandir la conciencia sobre las cosas que eran
posibles para la humanidad: el aprender a centrar nuestros
pensamientos y sentimientos y reclamar nuestro papel
co-creador en la evolución del planeta.
Findhorn pronto se convirtió en lo que es hoy: una eco-aldea
de fama mundial, que incluye áreas de artesanía, impresión y
publicación, construcción, comunicaciones y un programa
universitario, todo ello desarrollado con la intención de
seguir la guía interior en cooperación con la Naturaleza.
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